El COVID-19 aceleró la transformación hacia las organizaciones del siglo XXI



De las habilidades digitales a las sociales, pasando por la formación continua, el flex-office y la inteligencia artificial. Te contamos cuáles son las diez claves que definirán el entorno laboral en los próximos años según algunos de los mayores expertos en trabajo y educación.


La llegada de la COVID-19 ha acelerado el proceso de digitalización de las empresas, convirtiéndolas rápidamente en esas estructuras tecnológicas, flexibles y dinámicas que los especialistas venían imaginando desde hace tiempo. La empresa del siglo XXI se ha materializado delante de nuestros ojos, consolidando tendencias o poniendo sobre la mesa claras pistas sobre el trabajo que vendrá.
¿Quieres saber cuáles son?

1. La tecnología

La tercera edición del estudio anual de LinkedIN sobre las profesiones emergentes deja constancia del atractivo de los perfiles tecnológicos en el mercado laboral. Los especialistas en IA y ciberseguridad, programadores y desarrolladores de Python, expertos en ciencia de datos y metodologías ágiles son algunos de los profesionales más demandados en este momento. Adquirir competencias tecnológicas básicas o potenciar las habilidades digitales es una de las claves del empleo del presente y todo apunta a que también lo será en el futuro. El Mapa del Empleo es una herramienta sencilla e interactiva que ponemos a tu disposición para explorar esta nueva realidad laboral.

2. Cambio generacional, cambio cultural

¿Sabes que los millenials serán más de la mitad de la fuerza laboral en 2025? Es el mayor cambio generacional del mercado laboral de la historia. No se trata de un simple dato numérico. En la nueva Telos 113, Pablo Rodríguez Canfranc, economista especializado en el estudio del impacto de la tecnología en la sociedad, explica que es de prever que esta nueva generación de trabajadores traiga consigo una nueva cultura del trabajo. Estará basada en principios como la innovación y la apuesta por el cambio, la oposición a la inmovilidad profesional y salarial, el amor por lo que se hace o la sensibilidad social y medioambiental.

3. Un nuevo modelo de oficina flexible

Desde finales de los años 90 el concepto del trabajo ha cambiado radicalmente y, con él, la idea del espacio laboral. Los horarios fijos, las tareas estancas y las jerarquías fijas han cedido el paso a la flexibilidad horaria, profesional y organizativa. Las paredes de las oficinas se han derrumbado, literal y simbólicamente, delineando un concepto de oficina flexible. Una oficina ‘líquida’, como diría el sociólogo Zygmunt Bauman, basada más en las personas, el talento y las redes que en un lugar físico. Descubre más sobre el flex-office en el artículo ‘La oficina sin límites físicos ni jerárquicos’ de Oscar García Toledo, publicado en Telos 113.

4. El teletrabajo

Es una consecuencia natural de este nuevo modelo de oficina. Esta modalidad de trabajo, que ya había empezado a asomarse en las empresas como excepción, ha adquirido un protagonismo indiscutible en tiempos de COVID-19. Desde muchos ámbitos de opinión, el teletrabajo se considera un beneficio, no sólo para el trabajador y su familia, sino también para las empresas que ahorran costes, aumentan la productividad, reducen el absentismo y mejoran su capacidad de captación de talento.

5. El crowdsourcing

El trabajo ha dejado de ser una cadena de tareas, para convertirse en un servicio que puede externalizarse. Nacido en el ámbito del voluntariado, el crowdsourcing es una tendencia que utiliza todo el potencial de la tecnología para asignar tareas a trabajadores que se encuentran en cualquier lugar del mundo. Ampliar el radio de la ambición profesional de cada uno, más allá de la realidad local en la que vive es otra de las claves del futuro del trabajo.

6. La formación continua

Nunca las cosas han ido tan rápido como ahora. Por eso es tan importante no dejar de aprender y formarse. El actual panorama laboral, en constante evolución, necesita trabajadores que estén dispuestos a desaprender y aprender continuamente, actualizando sus conocimientos durante toda su trayectoria laboral. Por otro lado, exige a las empresas un enfoque más abierto y novedoso a la formación del personal. Kelly Palmer, exdirectora de formación de LinkedIn, cofundadora de la plataforma educativa Degreed y ponente de enlightED, da algunas pautas muy claras en esta entrevista.

7. La Inteligencia Artificial

La IA es la tecnología que más está cambiando nuestras vidas y, cómo no, el trabajo. Las empresas llevan una década incorporando esta herramienta, que se empieza a utilizar de forma masiva en sectores con un enorme peso específico como el transporte, la logística y la industria.

El presidente y director ejecutivo de Sinovation Ventures y presidente de su Instituto de Inteligencia Artificial Kai-Fu Lee explica en este artículo que la IA se puede utilizarse en la industria para optimizar procesos existentes, mejorar procedimientos y automatizar tareas tanto físicas como cognitivas. Y que en apenas unos años ninguna organización podrá prescindir de ella.

8. Las Humanidades digitales

Según el emprendedor tecnológico David Bonilla, la transformación digital de las empresas exige que los trabajadores sepan de programación o diseño web, pero también de psicología o sociología. La empresa del futuro automatizará no solo las tareas físicas, sino también, gracias a la IA y machine learning, las cognitivas. En este contexto, las Humanidades son las que marcarán la diferencia entre los humanos y las máquinas.

9. Las habilidades sociales

Lengua, álgebra, geografía, filosofía, pero también creatividad, flexibilidad, capacidad para solucionar problemas, pensamiento crítico, empatía, resiliencia… Expertos en educación como Esther Wojcicki o Montserrat Gomendio, directora adjunta de Educación de la OCDE, insisten en la importancia de las así habilidades blandas o soft skills, tanto en el ámbito educativo, como en el entorno laboral. Las empresas buscan profesionales no solo preparados para un determinado puesto, sino también capaces de encajar, adaptarse, aportar y favorecer un buen ambiente de trabajo.

10. El equilibrio entre vida profesional y personal

Según Tal Ben-Shahar, uno de los mayores expertos mundiales en Disciplina Positiva, las empresas deberían invertir en la felicidad de sus trabajadores “como un fin en sí mismo y también como un medio para obtener mayores ganancias». Un trabajador feliz es un trabajador con éxito, más productivo e incluso más creativo. Según Peter Thompson, experto en el futuro del trabajo, que las empresas sepan garantizar el equilibrio entre la vida profesional y personal de sus trabajadores será determinante para atraer talentos.

Fuente: Fundación Telefónica

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