COVID-19: El acceso a conectividad como derecho esencial para las personas

La pandemia evidenció que la conectividad es esencial para que las personas puedan sentirse incluidas en la sociedad, seguir desarrollándose y ejercer sus derechos. La necesidad de infraestructura acorde es la solución para achicar las brechas.

El año 2020 sorprendió al mundo con una pandemia que obligó a los gobiernos de los países a implementar diversas estrategias sanitarias. El confinamiento implicó que en muy poco tiempo las organizaciones implementaran el teletrabajo en todas aquellas actividades pasibles de ser virtualizadas y que la enseñanza pasara de ser presencial a ser virtual de un día para el otro.

Para poder realizar home office o tomar clases a distancia es necesario contar con conectividad a Internet, de lo contrario, una gran parte de la sociedad se queda al margen del acceso y se corre el riesgo de que las brechas sociales se agranden aún más.
“La Argentina ha hecho avances para superar la brecha digital, pero aún tiene desafíos en materia de conectividad y en la creación de capacidades para el uso de las TICs”, afirma Josefina Hernández Gazcón, Directora de Legales y Asuntos Públicos para Argentina y Paraguay de American Tower.

En el país, el aislamiento social preventivo y obligatorio supuso que 13 millones de estudiantes de todos los niveles pasaran a tener sólo educación a distancia. Premisa que no se puede cumplir en el 100% de los casos puesto que, además de conectividad, se necesita un dispositivo de acceso, como una computadora, una tablet, un teléfono.
En el caso del teletrabajo, se estima que hay 3,3 millones de argentinos en condiciones de cumplir con sus tareas laborales de manera remota, equivalente a un 27% a 29% de los trabajadores totales, de acuerdo a datos del CIPPEC. Esa cifra se reduce a 18% si se considera la cantidad de hogares con uso efectivo de las computadoras.

Esta situación debe apalancarse sobre más de 7,5 millones de hogares con acceso a banda ancha fija en el país, equivalente a menos de un 70% de penetración en los hogares, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) de diciembre de 2019.

Es decir, que hay un 30% de la población que no accede a la conectividad fija aunque podría contemplarse la posibilidad de que parte de esa carencia se reemplace con conectividad móvil que, de acuerdo a los datos oficiales, alcanza a casi 32 millones de usuarios en el país. La foto de la Argentina es similar a la que muestra América latina.

El desafío de la infraestructura
La pandemia y sus urgencias pusieron en evidencia la necesidad ya no sólo tener conectada a la población sino de hacerlo con presupuestos mínimos de calidad de servicio. Esto implica desarrollar infraestructura de telecomunicaciones en todos aquellos lugares del territorio nacional donde haya ciudadanos, sin importar su tamaño, su densidad poblacional o su poder adquisitivo.

“Nuestro objetivo es mejorar la conectividad de clientes y comunidades a través de diferentes soluciones de infraestructura compartida, multiservicio y multi-operador. Mayor conectividad se traduce en sociedades más inclusivas”, señalan desde American Tower.

De lo contrario, no es posible garantizar el acceso a la educación, como tampoco a la salud, a la información,  a la posibilidad de comprar productos para cumplir con el aislamiento. La brecha digital divide a quienes acceden a las oportunidades de la conectividad de los que quedan excluidos, y supone una barrera para el desarrollo económico y social en el siglo XXI.

“La conectividad es parte de ser ciudadanos. Sin conectividad no se puede acceder a los organismos de seguridad social, como la ANSES, que es el primer sitio al que la gente accede cuando se habilita internet en su localidad. Esto se repite en los distintos países de América Latina como Colombia, Chile, Paraguay, entre otros”, asegura Marina Rosso Siverino, vicepresidenta del Departamento Técnico del Centro Argentino de Ingenieros (CAI).

La encuesta del Inclusive Internet Index 2020 de The Economist Intelligence Unit señaló que el 72% de los residentes en países de bajos ingresos dice usar Internet para mejorar sus capacidades profesionales, mientras un 68% aseveró que la conectividad mejoró sus posibilidades laborales.

“En un contexto en el que enfrentamos un aislamiento social obligatorio en muchas comunidades, una conexión móvil puede ser la única forma de mantenerse en contacto con los seres queridos, o el único canal para que una empresa se conecte con sus clientes,” apunta en coincidencia Mats Granryd, director general de GSMA.

“El gran reto –cierra Hernández Gazcón-es llevar acceso a Internet a las poblaciones menos favorecidas y dotar a los ciudadanos de los conocimientos y habilidades necesarios para aprovechar las nuevas tecnologías”

Entradas populares de este blog

Performance Index de AppsFlyer: Google se corona como el mayor jugador en marketing de aplicaciones

Denodo acelera la integración híbrida para la administración de datos con su versión 8.0

ADSMOVIL Nro 1 en el ranking “MMA SMARTIES BUSINESS IMPACT INDEX”