Cada vez más personas en el mundo festejan el Día del Freelancer

Desde hace ya algunos años que el trabajo remoto no deja de sumar adeptos. Empresas y profesionales confían cada vez más en este modelo laboral que demuestra en cada paso ser una opción beneficiosa, inclusiva y acorde a las necesidades del trabajador actual. En Argentina son muchos los casos de quienes superaron dificultades laborales gracias al freelance.


El 21 de septiembre se celebra por décima vez el Día Internacional del Freelance, un festejo instituido en 2009. Con el paso de los años, cada vez son más personas las que tienen algo para celebrar en esta fecha: según el Reporte de Trabajo Independiente y Emprendimiento 2018 publicado por Workana, el 23% de los trabajadores de Latinoamérica busca convertirse en freelance a tiempo completo. 
La cifra tiende a crecer: la flexibilidad horaria se consolida como la demanda número uno para las nuevas generaciones que ingresan en el mundo del trabajo, según un estudio de la consultora HuCap. Otras grandes tendencias que apuntalan este incremento son la mayor propensión al trabajo remoto –favorecida a su vez por innovaciones como las oficinas de coworking y los avances en materia de conectividad y dispositivos- o el interés en aumento de las grandes empresas por incorporar trabajadores independientes por proyectos. Pero, fundamentalmente, se trata de un modelo laboral en el que el talento prevalece por sobre obstáculos de horarios, prejuicios o barreras geográficas.
En Argentina, los casos abundan, tal como es el caso de Lucas Moore, quien nació con una fuerte dificultad visual: Sólo puede ver a distancias muy cercanas, con el agregado de que los anteojos no le resultan de utilidad. “Si una persona ve bien a una distancia de 10, yo lo hago a una de 1”, explica. Esto se convirtió en un importante obstáculo a la hora de incorporarse al mercado laboral. En una de sus primeras experiencias, en Buenos Aires, la aseguradora de riesgos del trabajo (ART) de su empleador lo calificó como “riesgoso”, “aunque nunca había tenido un accidente por la calle”, según cuenta el propio Moore. En otro momento, cuando ya se había mudado a Tandil, provincia de Buenos Aires, fue despedido quince días después de haber sido sumado a la plantilla. “Habíamos hablado sobre el problema visual, pero al verme en acción, con las hojas que tenía que leer a centímetros de mi cara, decidieron echarme antes de hacer efectiva la contratación”, cuenta Moore.
Lejos de bajar los brazos, Moore decidió quedarse en Tandil, donde se enteró de la existencia de Workana por una nota en un diario. “Me resultó una plataforma muy amigable y fue la primera y única con la que gané un proyecto: empecé a escribir sobre viajes para un cliente de Perú, después para una revista online de España dirigida a millenials, redacción SEO cuatro horas por día para un cliente español y, finalmente, para un trabajo interno”, enumera Moore, quien ahora lidera el área de Soporte y Moderación de Workana gestionando un equipo de 9 personas. “El trabajo remoto no solo me permite levantarme y ponerme dos medias de distintos colores sin preocuparme por lo que va a decir la gente, sino que me permitió mudarme a Santa Clara del Mar (a tres cuadras de la playa) sin tener que cambiar de trabajo”, concluye.
Otro de los profesionales que logró a través de Workana convertir el trabajo freelance en una oportunidad para cambiar sus condiciones laborales fue Martín Sauro, quien llegó a Empalme Villa Constitución desde Rosario –donde se ganaba la vida reparando computadoras- siguiendo a su esposa, que había obtenido una excelente oportunidad laboral. En la nueva ciudad se encontró con una limitación horaria: debía hacerse cargo de sus hijos. “Necesitaba buscar un trabajo que me permitiera dedicar tiempo a los chicos durante el horario laboral de mi mujer”, cuenta Sauro. Gracias a la plataforma de Workana, donde comenzó a ofrecer soporte administrativo, logró ingresos superiores a los que conseguía en Rosario.
En ese sentido, lo que las plataformas de contratación remota proponen es la adecuación de las posibilidades de trabajo de las empresas a las necesidades del profesional freelancer, de forma tal que el beneficio sea mutuo. “Con la flexibilidad que el trabajo remoto ofrece a los profesionales, estos tienen la posibilidad de experimentar, aprender e idear soluciones en conjunto con los líderes de los proyectos. Esto hará del ejercicio del trabajo, una tarea más cooperativa y por ende más eficiente y productiva”, afirma Guillermo Bracciaforte, co-fundador de Workana. El Día del Freelancer es una ocasión especial para ponderar los beneficios del trabajo remoto cuyo crecimiento, con este camino definido, traerá consigo un mercado laboral más colaborativo, más eficiente y más inclusivo.

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