07 septiembre 2018

El móvil, la navaja suiza de los millennials

Fuente Xataka

La fuente de conocimiento de los millennials es Internet y están conectados a ella permanentemente a través del móvil.

Según estudios como el de Smartme  Analytics, los millennials tienen en Facebook (67%), YouTube (65%) e Instagram (34%) las redes sociales más usadas, así como apps dedicadas a la moda, el eCommerce y las comunicaciones personales, con 115 visitas diarias a este tipo de aplicaciones. Los juegos son otra de las aficiones de este grupo de edad, concentrando su uso en franjas horarias determinadas como las que están en torno a las 3 de la tarde o a partir de las 11 de la noche.

De recomendadores exigentes a compradores aún más exigentes

Esta generación del milenio se ha convertido en uno de los targets más apetecibles para empresas de todo tipo: desde las dedicadas al turismo (la mayoría ha viajado en alguna ocasión según un estudio de OpinionWay) hasta las firmas de lujo, ahora que los primeros millennials empiezan a acercarse a los 40 años y tienen ingresos más altos y economías más pudientes.
Cuando no tienen ingresos propios, son capaces de convencer a sus padres para que compren por ellos, e incluso decirles dónde comprar, que suele ser online. El screening es una técnica habitual, con un 27% de millennials que la practican yendo a una tienda física para probar un producto o verlo antes de comprarlo online. Un estudio de Red.es sobre el comercio B2C así lo muestra, con datos tan reveladores como el porcentaje de millennials que compra por Internet, que llega al 72,8% frente a la media del 64,3%, o que es la generación que más compra con el móvil. 

En última instancia, los millennials no son fieles a ninguna marca o producto. Compran de acuerdo con la información que reciben y la experiencia que comparten. Como apuntábamos unas líneas más arriba, la clave para cualquier empresa que desee ser relevante en esta generación Y es mantener una línea de productos honesta y bien hecha, con descripciones que respondan a la realidad de la experiencia que los usuarios tendrán con el producto de que se trate.