Menos del 40% de los jóvenes que tienen un perfil para carreras tecnológicas manifiestan interés real en este área de estudio

Cómo adaptar el uso de la tecnología a los procesos educativos como aliados para formar nuevos profesionales en el futuro
Por Julieta Beistegui, co-fundadora de viaedu.com.ar
El sistema educativo actual no es compatible con los niños y jóvenes del siglo XXI. Se siguen utilizando técnicas y dinámicas estáticas, donde se enseña teoría, sin tener en cuenta que la información ya está disponible y va a seguir estando al alcance de un click. Por eso hay que enseñarles a pensar, a investigar, a razonar, inculcar valores como la flexibilidad, el trabajo en equipo, la creatividad.
La metodología clásica de impartir conocimiento unilateralmente, de forma oral o a través de un libro (incluso internet) y la posterior evaluación de los contenidos teóricos, sólo lleva a una desmotivación por parte de los niños, al desinterés y sobre todo a un bajo nivel de conocimiento: evaluar cuánto se acuerdan de un contenido teórico ya no tiene sentido, porque la memoria empieza a perder valor al estar la información disponible en cuestión de segundos.
Hoy en día se evalúan conocimientos, que días más tarde van a desaparecer de la mente de los niños, no se evalúa su comprensión, o el asentamiento de los conceptos, que es lo que realmente va a contribuir al desarrollo profesional futuro de los alumnos.
Hay que modificar las metodologías de enseñanza, donde la tecnología sin duda tiene que ser un aliado. No sólamente desde el punto de vista físico: hoy muchas escuelas se jactan de tener tecnología por tener computadoras o pantallas táctiles, que se terminan usando de proyectores por no saber cómo aprovechar sus beneficios.
Incorporar tecnología no es reemplazar el cuaderno por una tablet, o el pizarrón y la tiza por una pizarra electrónica y dejar de dar fotocopias para subir esas mismas fotocopias a una plataforma virtual. Incorporar tecnología implica formar a los docentes por sobretodas las cosas.
Por ejemplo, en nuestro caso, llevamos un proceso de orientación vocacional, naturalmente offline (y generalmente aburrido para los jóvenes) a un entorno digital, pensando en una dinámica e interfase de usuario atractiva y dinámica.
Puede que nos resulte algo chocante a los adultos, que crecimos con el método tradicional, pero porqué no preguntarse qué pasaría si se sumaran videojuegos al ámbito educativo, que fomente la incorporación de conocimientos a través de imágenes, sonidos y desafíos claros que obliguen a la creatividad y exploración para poder lograrlos? Son métodos más cercanos a los alumnos que sin duda despiertan su interés y motivación. La realidad virtual y aumentada, incluso para mostrar hechos del pasado, historia, geografía, realizar visitas a lugares históricos o la impresión 3D, para que puedan materializar personajes en sus clases de literatura. Pero sobretodo, poder aprovechar la tecnología y conectividad (que todavía tiene una deuda muy grande en nuestro país) para poder educar a niños que hoy no tienen acceso a la educación por vivir en lugares alejados y no poder llegar siquiera a una escuela.
Todo esto parece muy alejado y ambicioso y cuya implementación puede llevar años pero las inversiones y el cambio de mentalidad se debe hacer hoy. La tecnología fuera del ámbito educativo sigue evolucionando, lo que hace que los profesionales que se demandan y demandarán en un futuro cercano sean jóvenes que salen de los colegios formados, motivados e interesados en tecnología. Sin embargo, lo que observamos hoy en base a nuestros tests de más de 30.000 jóvenes, son perfiles orientados a carreras de las conocidas como "blandas", siendo el top five:
  1. Administración
  2. Psicopedagogía
  3. Trabajo Social
  4. Psicología
  5. Terapia Ocupacional
Y aún cuando detectamos perfiles relacionados con carreras más técnicas, no manifiestan interés en continuar su futuro profesional por esa rama:
  • Menos del 40% de los jóvenes que tienen un perfil para carreras de Tecnología, Sistemas e Informática manifiestan interés real en este área de estudio.
  • Sólo un 50% de los perfiles de carreras como Bioingeniería evalúan la carrera como una alternativa posible.
  • El 57% descartó Ingeniería en Informática, aún cuando tenía un perfil acorde.
Entonces el problema es aún más grave: no sólo no formamos perfiles que serán necesarios, sino que no fomentamos tampoco su interés y curiosidad para que al menos se pregunten si son buenas alternativas para ellos. Un buen uso de la tecnología al momento de educar, puede mejorar la competencia en habilidades transversales, lo que permite conectar aprendizajes de distintas materias, e incrementar la autonomía de los alumnos en su propio aprendizaje.
Una vez leí una frase muy interesante: "hay que transformar el papel del profesor en el aula, el cual debe abandonar su rol de líder y fuente de conocimiento para convertirse en un acompañante que fomente la autonomía, la creatividad y el interés de los alumnos en la materia".
Es imperioso empezar a trabajar hoy, para que en un mediano plazo nuestros jóvenes encuentren atractiva la educación, la formación y el desarrollo profesional.

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