Omnicanalidad se trata también de personas, no solo de tecnología

Fuente Omnicanal.es
Los profesionales que aprendan rápido y participen en el cambio serán oro líquido para sus compañías.

Visión amplia: La oferta al cliente es ahora más compleja, con muchos más productos y múltiples maneras de conseguirlos. El profesional debe estar permanentemente informado de las novedades.
Trasversalidad: Los empleados, los agentes, deben adaptarse a los cambios organizativos y de gestión. Se acabó ser de un departamento o tener unas funciones estancas.
Proactividad: Como siempre con las personas, pero también con los canales mediante los cuales nos podemos dirigir a ellas. Anticiparse es uno de los secretos del éxito.
Consistencia: El contacto es mayor y más diverso por lo que, tanto  la consistencia y exactitud de la información como la consistencia emocional, fortalecerá la relación con la marca y la experiencia global del cliente.
Flexibilidad: Gestionar el ritmo tecnológico que es cada vez más rápido. Conocer y dominar todas las herramientas disponibles en el momento en el que se nos contrata y aprender las nuevas que se instalarán en los próximos meses o años. Adaptarse a la velocidad tecnológica es imprescindible.
Las fórmulas para preparar a las personas para gestionar la omnicanalidad no son nuevas y necesitarán tres grandes conceptos: Motivación, Formación y Liderazgo.

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