25 abril 2018

Mariano Stampella, founder de intive-FDV | “En la industria IT somos siempre hombres, blancos y heterosexuales tomando decisiones por los demás”

“En la industria IT somos siempre hombres, blancos y heterosexuales tomando decisiones por los demás”

Así se expresó Mariano Stampella, founder de intive-FDV, en el marco del evento de lanzamiento del primer relevamiento cuantitativo de Mujeres Programadoras en Argentina, desarrollado por Chicas en Tecnología (CET) y la empresa Medallia, del cual él fue uno de los presentadores.


Días atrás tuvo lugar en el Centro Cultural de la Ciencia la presentación de resultados de “Mujeres Programadoras”, las conclusiones del primer relevamiento cuantitativo de mujeres en programación de la Argentina.
Los datos más relevantes mostraron que la cantidad de inscripciones de mujeres en carreras relacionadas con programación estuvieron muy por debajo del número de hombres que lo hicieron: en el periodo 2010-2015, de un total de 102.800 nuevas inscripciones, solo el 16,02% corresponde a ingresos de mujeres y el 83,98% a varones. En 2015, ingresó a estas carreras sólo 1 mujer cada 6 varones. 2011 representó el año con mayor cantidad de inscripciones de mujeres (2.964) y 2015, el menor, con 2.544.
La base de datos construida, cuya cobertura abarca 84 universidades, 5 años de formación y 73 títulos de grado y pregrado, comenzó en septiembre de 2017. El objetivo es que estos datos puedan ser consultados en forma libre y gratuita para impactar en la toma de decisiones, en procesos de políticas públicas y en decisiones estratégicas que busquen brindar una solución a la brecha de género en el sector tecnológico.
“Si hubiera sido mujer no hubiera sido imposible haber estudiado lo que estudié (Ingeniería en Sistemas), pero sí muchísimo menos probable, confesó Mariano Stampella. “Los hombres de esta industria tenemos que impulsar el cambio ya: para nosotros es más fácil llegar; desde allí, desde ese lugar privilegiado, es desde donde debe partir nuestra militancia”, enfatizó.
En un sector que crece y demanda profesionales, que tiene en su historia grandes mujeres y la experiencia de haber sido mucho más justa en materia de género en el pasado, un cambio cultural significaría un crecimiento económico inmediato, además de uno mucho más profundo y relevante en el largo plazo.