10 enero 2017

Qué hacer si se viralizan fotos hot de un empleado ¿la compañía debe tomar alguna decisión al respecto?

La información circula velozmente y en todas las direcciones. Cuesta dimensionar todavía las consecuencias y los límites de esta revolución. Así como ocurrió con muchos famosos, puede pasar que se filtren y luego viralicen fotos o videos de empleados. Si bien pertenecen al ámbito personal, ¿la compañía debe tomar alguna decisión al respecto?
Matías Ghidini, Gerente General de Ghidini Rodil, distingue dos esferas de análisis: “Por un lado, que se hayan viralizado puede indicar la actitud del empleado en su vida personal. Y si la organización promueve el bajo perfil, no será bien visto”. En cuanto al segundo punto, se refiere al contenido del material: “El punto central son los valores de la compañía. Si los violenta, y si esto permite generar una imagen negativa directa sobre la empresa, seguramente el único camino para el empleado sea la salida. Porque, por más que sea una cultura organizacional liberal o poco rígida, seguramente quede marcado frente a sus compañeros. En ese caso, lo mejor –y, tal vez, lo único– sea reiniciar el camino laboral en otro marco geográfico”.

Como un factor a tener en cuenta, Paula Molinari, presidente de la consultora Whalecom, observa que antes se disociaba la vida personal de la laboral. Hoy, en cambio, los límites son cada vez más difusos. “Antes, había gente que decía una cosa y hacía otra. Hoy, los jóvenes son más genuinos. Por eso, si nos encontramos en una situación así, habrá que encararlo y blanquear los valores de la persona”, dice.
Igualmente, advierte que si son temas de la vida personal, deben tratar de quedar ahí: “Pero si cercenan los valores de la compañía, no se puede dejar pasar. Uno es uno en todos lados. Hay que encarar el tema y puede desembocar en una desvinculación”.

Otra óptica aporta Alejandro Mascó, Managing Partner de MR Partners. Para él, aún no se sabe cuál es la dimensión de este fenómeno: “Estamos aprendiendo cuál es el límite de la información. Hoy mandamos fotos por Whatsapp o por Facebook, y no sabemos qué impacto tendrá en cinco años”.
Por este motivo, lo primero que haría ante una situación así sería hablar con el colaborador y tratar de entenderlo, plantea. “El problema lo tiene la persona más que la organización. Trataría de acompañarlo en una situación crítica. Todos estamos aprendiendo”, reflexiona. 

Sin embargo, pone reparos si se trata de una situación puntual, aunque no deja de sostener que hay que tratar de comprender. “Por ejemplo, si es una compañía que lucha contra la deforestación, y vemos un empleado tirando un árbol con un hacha, puede ser una situación complicada. Pero así y todo hay que sentarse y charlarlo: tal vez tiraba el árbol porque se iba a hacer un colegio ahí, o la foto se tomó hace 7 años y en ese tiempo maduró y cambió su postura”, pone como ejemplo.
Para Bernardo Hidalgo, presidente de la consultora Hidalgo & Asociados, debe evaluarse en qué medida lo “prohibido” de las fotos se contrapone con los valores e intereses de la compañía: “Cualquier medida que se tome debe ser analizada a la luz de la consistencia y coherencia que el hecho tenga en relación con la cultura organizacional. Y, si se llega a plantear la desvinculación, solicitar asesoramiento legal, teniendo en cuenta las posibles demandas por discriminación, por ejemplo”