12 septiembre 2016

La felicidad en el ámbito laboral

No es solo un problema personal. La implicación y la satisfacción profesional dependen también de la motivación y de las relaciones con la empresa, los jefes y los compañeros. Y afecta directamente a los resultados de las compañías. 

Esas horas que pasamos en la fábrica o en la oficina definen en buena medida nuestro estado general de felicidad porque afectan al resto. Nos llevamos a casa los sentimientos que nos genera y, de paso, contagiamos con ellos a quienes nos rodean. Es difícil toparse con alguien que diga que se encuentra muy feliz con su vida, excepto en lo que concierne a su profesión, en donde se siente miserable. Una métrica que sirve para captar el nivel de dicha en este aspecto es la del compromiso laboral. 

Las personas que se sienten altamente implicadas con su función son las que están muy identificadas con lo que hacen, las que buscan siempre formas de realizarlo mejor, las que emprenden sus tareas diarias con entusiasmo. Esas personas enferman menos, se deprimen menos, y cuando se les pregunta sobre su estado general de felicidad, indican valores más altos que aquellos que no están involucrados con su profesión. 

Pero ¿de qué depende el grado de compromiso y por tanto la felicidad con el empleo? La empresa Gallup, después de años de estudio y análisis, ha concluido que existen 12 variables que lo determinan de manera preponderante. Entre ellas destaca que usted sienta que está utilizando sus capacidades, aquello que sabe y puede hacer mejor. También que tenga oportunidades para aprender y crecer; que usted le importe a alguien como persona en su empresa y que tenga quien lo motive continuamente. Que sus opiniones sean tomadas en cuenta; que se sienta identificado con el propósito u objetivo de la organización en la cual trabaja; que tenga al menos un gran amigo entre sus compañeros; que perciba que estos se hayan comprometido con la calidad de sus labores. Si todas o la mayoría de esas condiciones se cumplen, muy posiblemente usted es una persona que está feliz con su empleo. Tal vez para sorpresa de muchos, el salario no es una variable determinante del compromiso laboral y por tanto del bienestar o la felicidad con el trabajo. Se encuentran altos y bajos niveles de implicación en cualquier lugar de la escala salarial. 

Los profesionales más comprometidos son más productivos, se ausentan menos, originan menos rotación de personal y menor número de accidentes laborales. En sus lugares de trabajo se producen también menos pérdidas de materiales y suministros. Algunos estudios han llegado a establecer una relación positiva entre clima laboral y precio de las acciones de las compañías. De manera que cuando un empleado se encuentra altamente implicado, gana todo el mundo. El sujeto, porque es más feliz; su empresa, porque el trabajador es más productivo, y el país y la sociedad entera porque, como consecuencia, sus niveles de bienestar subjetivo y riqueza material son mayores.
vía ElPaís