14 junio 2016

Qué hacer cuando un empleado boicotea los proyectos

El enemigo está ahí. Solapado pero activo. Una serie de juicios contra una empresa de más 100 empleados reveló, entre la documentación presentada por el demandante, el mail de un empleado de la demandada. Una carta documento, un guardia de seguridad que lo invita a retirarse y un nuevo juicio, ahora, en contra del empleado, resumen el desenlace de esta historia real.
El hecho ocurrió en una compañía porteña y el empleado, estudiante de Abogacía, había repetido el modus operandi una y otra vez, hasta ser descubierto. Por eso, para Haruko Archenti, socia Gerente de la consultora de Recursos Humanos Archenti Group, es importante que las organizaciones trabajen para evitar esa instancia. De lo contrario, deben, entre ambos (gerencia y empleado), analizar qué pasó para llegar a esa posición de enfrentamiento.
El acto conspirativo no siempre se desarrolla detrás de bambalinas. “Cuando una empresa tiene equipos de trabajo que funcionan en el cumplimiento de objetivos, muchas veces, hay personas que tiran para abajo y esa situación desmotiva e, incluso, genera conflicto en el equipo”, agrega Archenti. Por eso, recomienda que la persona conflictiva no permanezca en la firma. Para Paula Quiroga, directora de Giham Comunicación, muchas empresas optan por revisar los correos electrónicos de los empleados para detectar posiciones contrarias al empleador. Para estos casos, la recomendación es que eso sea expresamente aprobado por el empleado, para evitar inconvenientes legales.
“Los empleados deben contar con instrucciones claras sobre cómo manejar la información de la empresa y, al mismo tiempo, tienen que saber las consecuencias de su mal uso. En la mayoría de los casos, es recomendable firmar, entonces, un acuerdo de confidencialidad que detalle qué información le pertenece a la empresa, cuáles son sus usos y, por sobre todo, no debe dejar librada al azar qué se debe hacer con ella, en un caso de una desvinculación laboral”, explica Quiroga.
Pero, cuando un empleado ya se siente fuera de la organización, es muy difícil volver a atraerlo. Archenti aporta que, cuando sucede este tipo de situaciones, hay que analizar si esto se relaciona con su estructura de personalidad (que se dedica a generar conflictos todo el tiempo) o si esto se debe a que la empresa, en su momento, hizo algo para que esa persona se sintiera excluida o disconforme. De cualquier forma, como a un jarrón chino, una vez roto, aunque se lo repare, ya no quedará igual.
Fuente Apertura