08 febrero 2016

Cómo saber cuándo una queja puede convertirse en algo productivo

 Fuente Apertura

Responsabilidad, confianza y compromiso pueden hacer de un reclamo una mejora en las formas de trabajo o los vínculos entre los integrantes de una oficina. 
Los hay en la vida y en la oficina. En ese último ambiente, las personas quejosas suelen corresponder siempre a perfiles tóxicos. sin embargo, la queja no siempre es improductiva. según Juan José Arévalo, máster coach profesional en Myc Consulting: “La queja puede expresar disconformidad, enojo o resentimiento, pero también implica dificultades para adaptarse a la realidad e incapacidad para resolver problemas”. Por ello, asegura, una queja que no se expresa puede desencadenar enojo y juicios negativos, cerrar posibilidades de cambio y complicar el vínculo con otras personas. 

Aunque el especialista sostiene que “el verdadero líder no se queja, sino que sabe que es responsable de establecer el equilibrio y que la negatividad crea un efecto dominó”, Arévalo afirma que los reclamos a los demás y a uno mismo pueden tener un fin positivo. “¿Cómo se negocia una queja? desde un nuevo compromiso con quien no ha cumplido anteriormente, obteniendo una promesa de cumplimiento que nos permita continuar con el vínculo y mantenernos íntegros para el logro de resultados”, expresa. 

Y a su vez, añade: “La disculpa también abre la posibilidad de recomponer los vínculos y lograr un re compromiso a futuro; una disculpa productiva enmienda toda relación de confianza”. Arévalo define a los quejosos productivos como quienes “desde su compromiso conversacional,pueden cambiar una queja improductiva por un reclamo productivo”.

“En otras palabras,son quienes pueden ponerse en el rol de protagonistas de lo que les pasa con un reclamo funcional y no se aferran al rol de víctimas”, define. por último, el experto agrega que un reclamo productivo viene de la mano del compromiso de quien lo realiza,con el vínculo y la integridad de ambas partes, y la reparación del efecto causado.