07 enero 2016

Sólo las compañías capaces de insertar el chip digital en su ADN avanzarán con éxito en la senda digital

Por Marc Cortés, Director General de RocaSalvatella

La transformación digital no es un tema tecnológico sino una cuestión de visión, estrategia, cultura organizativa y rediseño de procesos. Es ser capaces de superar con éxito el reto de la gestión del talento en tiempos de redes. De ahí la importancia de los profesionales y su desarrollo profesional y el papel protagonista que deben desempeñar los equipos directivos en el impulso inicial y en el apoyo posterior y mantenimiento de esa transformación.
A pesar de que la mayoría de directivos consideran que ni ellos ni sus organizaciones están lo suficientemente preparados para adoptar los cambios culturales que la incorporación de lo digital supone, las organizaciones siguen rigiéndose por lógicas analógicas.
La mayor preocupación tiene que ver con el profundo cambio que lo digital representa en la interacción con los clientes, en las formas de gestionar internamente personas, equipos y conocimientos y en la redefinición de los procesos y la gestión del trabajo. 
Cobra relevancia el concepto de competencia digital. Para afrontar el actual proceso de transformación digital considero que todo profesional debería adquirir y desarrollar las siguientes ocho competencias:
  1. Conocimiento digital: Capacidad para desenvolverse profesional y personalmente en la economía digital.
  2. Gestión de la información: Capacidad para buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información en contextos digitales.
  3. Comunicación digital: Capacidad para comunicarse, relacionarse y colaborar de forma eficiente con herramientas y en entornos digitales.
  4. Trabajo en red: Capacidad para trabajar, colaborar y cooperar en entornos digitales.
  5. Aprendizaje continuo: Capacidad para gestionar el aprendizaje de manera autónoma, conocer y utilizar recursos digitales, mantener y participar de comunidades de aprendizaje.
  6. Visión estratégica: Capacidad para comprender el fenómeno digital e incorporarlo en la orientación estratégica de los proyectos de su organización.
  7. Liderazgo en red: Capacidad para dirigir y coordinar equipos de trabajo distribuidos en red y en entornos digitales.
  8. Orientación al cliente: Capacidad para entender, comprender, saber interactuar y satisfacer las necesidades de los nuevos clientes en contextos digitales.
Individualmente estas competencias nos hacen mejores profesionales, aplicadas sobre el conjunto de una organización producen un gran impacto y nos permiten enfrentar con éxito el desafío digital.