12 enero 2016

Ahora los workaholic son un problema en la empresa

Los adictos al trabajo no sólo son un problema, sobre todo para ellos, sino que generan a su alrededor un clima lejos de ser virtuoso. Alejandro Melamed, consultor de estrategia en recursos humanos y autor del libro Historias y mitos de la oficina, comenta que en las empresas modernas ya no están bien vistos estos personajes. "No sólo que no están bien vistos, sino que son rechazados en las organizaciones", aclara.
"El principal problema que tienen es que no tienen vida más allá del trabajo, entonces, ¿de dónde van a sacar las ideas que es lo más valioso que se puede dar a una empresa?", dice Melamed.

El término workaholic o trabajólico surgió en 1971 cuando el psicólogo estadounidense Wayne Oates habló de su adicción y lo asimiló con la dependencia al alcohol. Sin embargo, nadie, o pocos mejor, lo reconoce como una enfermedad. "El primero que lo debe reconocer es el propio adicto, aunque pocas veces lo hace", dice Melamed.
Quizás en favor de la mayoría que no tiene esta adicción esté la nueva manera de medir la productividad que tienen las empresas actualmente. "Se lo voy a decir elegantemente -dice el Gurú-. ¿Se acuerda del índice 'cola' en silla? Bueno, ya no va más. Ahora sirven las ideas que cada uno trae y para eso no cuenta estar sentado." Todo muy lindo, pero mientras existan, la vara la manejan ellos.