30 octubre 2015

El estratégico Director de RRHH en un mundo tecnológico

Por Marc Sabbagh, VP R&D Worldwide en Meta4
En un mundo incierto, en continuo cambio y dónde la tecnología es un importante indicador  de progreso,  el profesional de recursos humanos tiene un papel más importante que nunca: guíar en caminos antes no explorados, tomar decisiones en contextos nuevos, gestionar el cambio, el riesgo y a fin de cuentas, ayudar a su organización a desenvolverse en una nueva complejidad.
Esta “segunda revolución industrial” en la que nos vemos inmersos, implica grandes cambios en multitud de esferas y está transformando no sólo nuestra concepción del mundo y manera de interactuar con él, sino también el funcionamiento de las organizaciones y por ende de la gestión del capital humano.
En relación al ámbito de gestión de personas, hay multitud de innovaciones que perfilan un  nuevo entorno para los profesionales del sector: el big data, el cloud, los entornos colaborativos, las nuevas formas de trabajo, etc. Sin pretender llegar a ser un experto en todos estos ámbitos, el profesional de los RRHH sí debe conocerlos bastante bien y saber cómo desenvolverse en los nuevos escenarios que se plantean.
Pero todo esto no es suficiente. No basta con que los profesionales y directores de recursos humanos estén “al día”, éstos deben convertirse en líderes, pioneros e innovadores. En definitiva, y cómo reza el título de este capítulo, deben ser “líderes estratégicos en un mundo tecnológico y global”, con una visión de futuro y un enfoque humano.
Su papel es importantísimo desde tres perspectivas:
  1. Ninguna máquina o algoritmo podrá tomar decisiones verdaderamente estratégicas, en función del riesgo, la ética y la complejidad, entre otros.
  2. Hay un desfase entre el mundo analógico y lo que ofrece la tecnología: falta de legislación de multitud de situaciones
  3. La complejidad local y regional requiere de un claro liderazgo comprensible e integrador
El profesional de recursos humanos ha de saber adaptar la tecnología a las necesidades de su organización. Por  mucho que la tecnología pueda ocuparse de infinidad de cuestiones, como mostrar la pertenencia étnica de un empleado, éste ha de saber en qué contextos esto se puede hacer y en qué contextos no. La tecnología, en resumidas cuentas, nunca va a seguir una orientación “ética”o jurídica.
Atender a las necesidades locales también es clave para su liderazgo. En este sentido, una de las cuestiones que más se plantean es la del cumplimiento de las normativas de cada país. Y esto es especialmente crítico en relación a la privacidad y seguridad de los datos, por ejemplo. Cada país tiene su legislación y este elemento es variable geográfica y temporalmente. Por ello, por citar un caso específico, es tan importante para algunas organizaciones dónde van a estar alojados los datos de sus empleados y la localización de los servidores. Si estos están en un país con unas leyes que entrañen diferencias esenciales en la gestión de la privacidad, se puede acabar desencadenando un problema para la empresa en cuestión.
Como vemos, los avances tecnológicos no evitan que el mundo siga su curso analógico o que cada localidad tenga sus necesidades específicas. Por ello, otra de las tareas importantísimas de este líder estratega será la de la toma de decisiones y gestión del riesgo. En situaciones todavía no legisladas (muchas veces la tecnología va más rápida que las instituciones), habrá de tomar las decisiones haciendo un balance de las ventajas y los  riesgos. Para gestionar adecuadamente hay que tener en cuenta múltiples  factores y matices. Parece difícil, por el momento,  que una máquina sepa llevar a cabo estas tareas, que tenga este criterio para “distinguir”, como abordábamos en el segundo capítulo de este libro, “Sobre los humanos y las máquinas”.
Pero… ¿puede una sola persona hacer todo esto? No ha de ser así. Durante esta apasionante andadura, los líderes de recursos humanos tienen que rodearse de los mejores: expertos en análisis de datos, legislación, innovación, colaboración, etc. Un buen equipo será pues la clave de una buena gestión estratégica.