13 agosto 2015

La satisfacción de llegar a la meta‏

Por Redacción Partner Comunicación
Los objetivos forman parte de nuestra vida, podríamos decir que funcionan como indicadores del camino y puntos de referencia para reflexionar, evaluar y reafirmar o modificar el destino a seguir.
En las estrategias y planes de comunicación, fijar objetivos es indispensable ya que no solo conducen nuestro accionar sino que, a través del cumplimiento de ellos podemos medir resultados y confirmar si nos acercamos o no a la meta.
 ¿De qué hablamos cuando hablamos de objetivos?
En principio debemos distinguir los objetivos generales de los específicos.
Cuando hablamos de objetivos generales nos referimos a aspectos cualitativos a lograr sin mencionar cifras concretas o datos puntuales.
En los planes de comunicación, ejemplos comunes de objetivos generales podrían ser: “Alcanzar notoriedad”, “Lograr reputación positiva”, “Generar información de interés”, “Atenuar el impacto de una crisis determinada”, etc.
Estos objetivos generales se transformarán en las premisas guías del plan y cada uno de los objetivos específicos contribuirá a esta afirmación principal.
En cuanto a los objetivos específicos, en los mismos se establecerán unidades de medida que permitan encauzar y parametrizar los objetivos generales establecidos y por supuesto, deberá establecerse un plazo para su ejecución y cumplimiento.
Normalmente, los objetivos suelen establecerse en quarters o períodos de 4 meses para su medición, aunque se recomienda la revisión semanal y mensual de las acciones programadas y el alcance de objetivos, teniendo en cuenta la agilidad y la dinámica caracteriza a la gestión de la comunicación.
Ejemplo de objetivos específicos podrían ser los siguientes: “Conseguir 20 impactos en medios target”, “Incrementar en un 20% la audiencia en redes sociales”, “Obtener 3 columnas mensuales en medios especializados”, etc.
En todos los casos, es fundamental que los objetivos sean claros, concisos, realistas y coherentes y contar con el sentido común y la flexibilidad necesaria para reorientarlos y realizar los ajustes que la actualidad y la coyuntura requieran.
Con los objetivos establecidos, están dados los primeros pasos para elaborar el Plan de Comunicación y sentadas las bases para llegar a la meta.