01 junio 2015

Mobbing

El mobbing, conocido también como acoso laboral, es la acción que ejerce una persona o varias (acosador o acosadores) sobre otra (víctima). Se trata de una conducta persistente y demostrable, de carácter repetitiva y premeditada la cual genera miedo, intimidación, angustia en quien la padece. Este tipo de conductas causan además desmotivación en el puesto laboral, pudiendo inducir a una renuncia.
Aquellos quienes sufren (o sufrieron) acoso laboral son victimas de actos hostiles tales como agresiones físicas o verbales, descalificaciones en su labor cotidiano, amenazas de despido, aumento o descenso significativo de trabajo, cambios arbitrarios de turno, entre otros malos tratos. En muchas ocasiones el objetivo de esta conducta es lograr que el trabajador abandone su puesto de trabajo o simplemente empeorar el clima laboral reinante. El acoso laboral puede ser tanto de los superiores como de los mismos compañeros de trabajo.
Los especialistas señalan que estas conductas generan incomodidad, vergüenza, problemas de salud, impactando de manera significativa en la productividad del empleado en la compañía.

Algunas consecuencias del Mobbing:
  • Deterioro progresivo de la confianza en sí mismo y en las propias capacidades laborales y profesionales.
  • Creencia fehaciente de haber cometido errores en materia laboral.  Desvaloración personal.
  • Trastornos físicos: dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, insomnio, fatiga.
  • Trastornos psicológicos: stress, irritabilidad, angustia, ansiedad, cambios de humor, agresividad (incluso con la propia familia del afectado)
  • Renuncias al puesto de trabajo.
  • Dificultad para reintegrarse en un nuevo puesto laboral.
Pero, ¿qué podemos hacer? Algunos consejos y sugerencias para prevenir el acoso:
  1. Identificar el abuso: Es importante en primer lugar analizar si la persona que se muestra acosadora se comporta de igual manera con otros compañeros, o solamente lo hace con uno. Sucede muchas veces que algunos pares son conflictivos por naturaleza, pero no por ello se lo puede tildar de acosadores laborales. Pero si tiene intenciones claras de perjudicar el trabajo de otros es preciso actuar.
  2. Comunicar: Mantener como hábito una buena comunicación entre compañeros y jefes es siempre una buena receta para prevenir la aparición del acoso laboral. Pero si éste se hace presente de todas formas, es importante expresar abiertamente que esas actitudes no son correctas ni agradables para quien las padece. La conversación con la persona que genera el conflicto busca poner un límite a los malos modos y manejar las relaciones laborales obteniendo mejores resultados. Mantener una actitud profesional y respetuosa es la otra parte fundamental del diálogo.
  3. Solicitar ayuda: Apenas un trabajador note las primeras señales propias del Mobbing debe requerir la mediación de algún superior, jefe, organismo sindical, departamento de Recursos Humanos, Oficina de Personal, ente otros. Esta intervención debe buscar una solución a fin de evitar que se agrave más el conflicto. El abuso no debe ser ignorado ni dejarlo pasar. Si repercute en el desempeño cotidiano es necesario actuar al respecto.