29 abril 2015

Jefes tóxicos

1. El micromanager

Diez minutos después de haber salido de su despacho con directrices precisas sobre cómo proceder, tendrás un correo en tu bandeja de entrada en el que te las recuerda y repasar punto por punto lo que acabáis de discutir y te pregunta cómo estás ejecutando sus directrices, de cómo estás encabezando los correos electrónicos al orden en el que estás dirigiéndote al equipo. Si tu número de móvil ha caído en sus manos, un WhatsApp a las 11 de la noche para reconfirmar y chequear. Tu opinión, en definitiva, es para él lo que un arco iris es para un ciego: es interesante que esté ahí pero no le va a afectar en lo más mínimo.

2. El innovador permanente

Tiene una asombrosa capacidad de gestar al día un número casi ilimitado de nuevas ideas. La gran mayoría de ellas le parecen geniales e intentará ponerlas en práctica. Y ahí estás tú, el empleado, el que se encarga de realizarlas: cuando estés a medio camino, ya habrá otra nueva idea que dejará esta última aplazada y por lo tanto habrá sido un fracaso de propuesta. Nadie le impedirá molestarte una y otra vez, cada vez que se vea iluminado por una idea sublime. Cada vez que suena tu teléfono y la extensión viene de su despacho, puedes empezar a sudar.


3. El que se ha leído todos los libros sobre liderazgo

Lo sabe todo, porque lo ha leído. Sus títulos en los mejores centros de estudio internacionales van por delante incluso de él. Tiene un listado ilimitado de frases hechas –de otros– para cada situación. Las soluciones concretas, eso sí, tienen que salir de ti. Después de repetírtelo por enésima vez, no tendrá reparos en animarte a incluir en tu informe una pequeña modificación de la verdad para contentar al cliente.

4. El colega

Su percepción de ti se basa, en un porcentaje menor, en lo bien que le caigas profesionalmente y, en uno mayor, por lo bien que le caigas como persona. Y les caes bien, es solo el principio. No encontrará reparos en sacarte temas de conversación de los que te guardas para los “amigos”, se colará una y otra vez en tu vida privada a ver si de esta manera tú haces lo propio... ¿Si te una palmada en la espalda? Es un jefe-colega. Pero tú sabes, porque ya te lo ha hecho más de una vez, que a la hora de rendir cuentas te dejará en la estacada, que no es tu colega y que si hay un culpable, ése eres tú. El jefe que se esconde bajo el disfraz de colega es especialmente peligroso, porque juega con tus sentimientos y te hace dudar.


5. El indeciso

Después de tres horas de reunión, vuelves a tu puesto de trabajo convencido de haber llevado a buen puerto con tu jefe ese proyecto que se había enquistado. Te pones a trabajar con la esperanza de que te deje terminarlo hasta el final, pero media hora después te vuelve a citar en su despacho. Todo ha cambiado. Un jefe indeciso te hace trabajar por tres, o por cuatro. Por dudar, duda hasta de tu fidelidad y no será del todo extraño que debido a su incapacidad para tomar una decisión en firme con todas las consecuencias que acarrea te haga prescindir de parte de tu valiosa vida personal. Lo más probable es que no tenga madera de líder, que no sea capaz de tomar decisiones como lo debe hacer un jefe, pero aún así, es tu jefe.