18 febrero 2015

Licencia por maternidad y paternidad

A fines del año pasado el Congreso de Uruguay actualizó los períodos de licencia por nacimiento para los padres y llevó el descanso por maternidad a 14 semanas. Para los hombres, el permiso se ampliará paulatinamente. Al principio fueron seis días. Desde el 1° de enero de este año son 10, y el año próximo serán 13.
Ese período, más cercano a la recomendación médica y a la tendencia mundial, es un derecho que en la Argentina todavía no existe. La ley de contrato de trabajo estipula entre embarazo y posparto 90 días de licencia por maternidad, y dos por paternidad.
En Argentina el número contrasta no sólo con los países más desarrollados, sino también con el resto de la región: la licencia de los hombres es la más corta de América del Sur y la de las mujeres está entre las más breves.
Y en lo respectivo a la licencia por maternidad, la que gozan las madres argentinas está en el fondo de la tabla de posiciones.
En comparación con sus vecinos, es la misma que se otorga en Perú y Bolivia; mientras que por debajo sólo quedan Ecuador y Paraguay, con 84 días. Por encima, Colombia, y recientemente Uruguay, prevé 98 días, lo que equivale a 14 semanas, que es el número mínimo que recomiendan tanto Unicef como la Organización Internacional del Trabajo . Todavía más ofrecen Brasil (120), Venezuela (182) y, finalmente, Chile, con 210 días mínimos disponibles de licencia laboral por maternidad.
En Chile, a la manera europea, existe un período de 12 semanas de licencia posterior que la mujer puede fraccionar y "compartir" con el padre del niño. En Uruguay, hasta que el bebe cumpla cinco meses, cualquiera de los padres tiene derecho a trabajar media jornada y en 2016 se ampliará hasta los seis meses, mientras que en Ecuador la madre tiene ese derecho hasta el primer año de vida del niño. Además, la ley ecuatoriana exige que cada empresa con más de 50 empleados cuente con una guardería.
Con los padres, la ley no es más benévola. Tienen dos días corridos de licencia, aunque coincidan con un fin de semana. En Bolivia y Paraguay la ley permite tres días hábiles; en Perú son cuatro; mientras que en Brasil y Chile se aseguran siete días de descanso. En Colombia, son ocho días hábiles y en Uruguay, 10 días continuos, pero en 2016 serán 13.
A la vanguardia marchan Ecuador y Venezuela, donde el descanso es de dos semanas completas, bastante más que los dos días corridos de la Argentina.
A la mayoría no le alcanza lo que le otorga la ley, salvo en los casos en que, gracias a que la relación con su jefe es muy cercana, o porque pertenecen a ciertos gremios, gozan de más tiempo.
La presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Ángela Gentile, subraya la importancia de la lactancia materna exclusiva durante esos meses iniciales.
"En los primeros seis meses es crucial. Es necesario que el binomio madre-hijo se genere en un ambiente sin presiones", asegura. Gentile también cuestiona la licencia de dos días corridos para los padres, la más baja de América del Sur.

"DISTINTO", PERO FUNDAMENTAL

"Pueden ser diez, quince o veinte días, pero dos no -advierte Gentile-. Aunque en distintos roles, ambos vínculos, el que el bebe establece con el padre y con la madre, son importantes. Deben construirse tempranamente", expresa.
La doctora en psicología Inés Di Bártolo, profesora de la Universidad Católica Argentina (UCA), es una de las defensoras de la "teoría del apego". "Lo que el bebe necesita es que estén conectados con él todo el tiempo. Su padre es una de las dos o tres referencias de su mundo", explica.
Pablo se tomó 40 días de licencia tras el nacimiento de su hijo. Tuvo que utilizar francos y vacaciones acumuladas. Con su mujer creen que haber estado en esa primera etapa fue "fundamental". Ambos son padres primerizos y hoy recomiendan a sus amigos varones que le dediquen "al menos un mes" al recién nacido.
Esteban aprovechó para acompañar a la madre, que estaba dolorida por el trabajo del parto. "Mi mujer me dice que esa semana mi presencia fue lo único que la ayudó a sostenerse", relata. Muchas mujeres reconocen que los primeros días tras el parto son extenuantes, por los dolores físicos y el impacto emocional.
Ezequiel Baum le pidió a su jefe tres días de sus vacaciones que resultaron fundamentales, ya que su mujer pasó la misma cantidad internada por el esfuerzo del parto.
Cuando Ezequiel vio que más adelante le faltaría tiempo para criar a Nina, renunció a su trabajo y se dedicó a un proyecto independiente. Lo tiene claro, quiere ser un padre presente. Ya no existe el qué dirán que había hace veinte años. "Viví en Suecia y me gustó cómo hacen allá. No me daría pudor en absoluto tomarme seis meses para cuidar a mi hija junto a mi mujer, tener tiempo para trámites, ir al pediatra, recuperar el sueño o simplemente relevarla para que salga a distraerse", asegura Ezequiel. Por ahora, la ley no le deja esa elección a él.