19 enero 2015

Tomarse un año sabático... sí se puede

Si la vida fuera un partido de básquet de la NBA, con todas sus presiones y urgencias, los "tiempos muertos", o en este caso períodos sabáticos, sirven para replantear la estrategia, un barajar y dar de nuevo que permita recuperar la inspiración, la fuerza y la motivación.
Los sabáticos parecen ser, según las fuentes consultadas, períodos más "vivos" que nunca, y definen una tendencia en ascenso que ya excedió el campo tradicional de los académicos o los religiosos ("sabático" viene del hebreo "sabbath", el séptimo año en que se dejaban descansar las tierras, viñas y olivares). "Empresas como Mars, General Mills o Hallmark tienen políticas específicas de sabáticos para sus empleados", explica Andrés Hatum, profesor del IAE y especialista en recursos humanos e innovación. "Se valora la posibilidad de dar un giro; con la necesidad que existe de creatividad en las empresas, es una buena práctica. Compañías anquilosadas tienen una gran oportunidad acá", marca Hatum.
En variantes menos extensas, firmas como Google o 3M dejan un porcentaje de tiempo "libre" (entre el 10% y el 20% de la jornada laboral) a sus empleados para que encaren proyectos propios, en tanto que Ferran Adriá, el célebre cocinero español y dueño de El Bulli, cierra su local seis meses al año para irse a experimentar con su equipo. En un mundo tan cambiante, un sabático puede ser ideal para tomar cursos y ganar nuevas habilidades: es muy probable que aquellas que se aprendieron a los 20 se vuelvan obsoletas a los 40 o 50.
Uno de los mayores promotores globales de esta práctica es el diseñador austríaco Stefan Sagmeister, quien cada siete años cierra su estudio en Nueva York y graba un mensaje de contestador telefónico que avisa a los clientes que la empresa reabrirá en doce meses. No rompe esta regla por nada del mundo: ni siquiera accedió a hacerle un afiche a Obama en su última campaña presidencial, porque coincidía con el sabático. La cuenta de Sagmeister es simple: "Hoy tenemos una estructura promedio en la que estudiamos hasta los 25, luego trabajamos por cuarenta años para retirarnos a los 65. ¿Qué pasa si tomamos prestados cinco años del retiro y los vamos intercalando a lo largo de los 40 años de trabajo?", cuenta el diseñador en una charla TED de 2009 que ya vieron dos millones y medio de personas, y el auditorio se viene abajo. MIRA EL VÍDEO AQUÍ


LA CLAVE ES ANIMARSE

En las investigaciones sobre innovación, estos momentos de reflexión, de soñar despiertos y de abandonar el foco excesivo de la rutina laboral están justamente asociados a la generación de las mejores ideas. "Imágínense el potencial que tiene multiplicar ese espacio y llevarlo a un año entero", dice Doreen Orion, una estadounidense que tiene un blog y un libro con recomendaciones surgidas del sabático que se tomó junto con su marido, Tim Justice. 
Para Mercedes Korin, una especialista en gestión de cambio que se tomó un año para barajar y dar de nuevo, la palabra clave en todo esto es "disposición". "No hace falta escalar el Aconcagua o volverse maratonista, basta con tener disposición para encarar formas diferentes de pasar por la vida y estar disponible para otros", dice Korin.
No planificar demasiado es el otro consejo que se repite. Y animarse: sobre todo, entender que no se trata de una idea imposible de concretar. "Jamás me hubiera imaginado que lo iba a hacer", coinciden. No se necesitó a priori tener una certeza del camino a recorrer, sino sólo la seguridad de no estar satisfechos con la dirección que se llevaba.
Lo misma convicción que decidió a Rodrigo Pérez Weiss a bajarse de un tren exitoso (era socio de una empresa que importaba insumos gráficos), parar la pelota durante un año y emerger del sabático con un proyecto que lo apasiona: difundir el uso de las impresoras 3D, con la franquicia de bares "3dlab fabcafé". Al fin y al cabo, dice Pérez Weiss, "el éxito pasa por hacer lo que uno quiere, y por salir de la comodidad de la rutina, siguiendo más el corazón que el bolsillo".