09 octubre 2014

Blanca Treviño, Directora de Softtek "Muchas veces la mujer se autolimita para ocupar cargos altos"

Fuente Lanacion.com

Blanca Treviño es la Presidenta y Directora General de Softtek, una firma de servicios de tecnologías de la información de origen mexicano, que tiene 9000 empleados, 30 oficinas y 10 centros de desarrollo en el mundo.
Esta empresaria de 54 años se convirtió en el 2011 en la primera mujer en ser incluida dentro del Salón de la Fama de Outsourcing de la IAOP (International Association of Outsourcing Providers). También fue nombrada por The Latin Business Chronicle como una de las 25 mujeres más influyentes en los negocios, y señalada como Raising Star por la revista Fortune en su edición especial de las 50 mujeres más poderosas en los negocios. Además, figura en el puesto 61 del ranking 2013 de las 100 personas dedicadas a los negocios más influyentes de México, elaborado por la revista Expansión. 

Aunque aún son minoría, ¿por qué es cada vez más habitual que las mujeres tengan posiciones altas en las empresas de tecnología?
Las personas de ambos géneros estamos en igualdad de condiciones para acceder a puestos ejecutivos. Sin embargo, las mujeres somos minoría porque por lo general este tipo de posición demanda viajar con frecuencia, sobre todo cuando se trabaja en organizaciones globales. Entonces, muchas prefieren no ascender para, por ejemplo, estar cerca de sus hijos. En mi caso, tengo dos hijas y como madre he reflexionado mucho acerca del impacto de mi trabajo en su crianza y la de mi nieta, que nació en marzo. De todos modos, hay maneras para organizarse. Lo importante es que la mujer se sienta plena en su trabajo, y que no está ejerciendo su profesión sintiendo que sacrifica la maternidad.
¿Las empresas ven en la maternidad una barrera para que las mujeres ocupen posiciones estratégicas?
No. De hecho, son las mujeres las que muchas veces priorizan el rol de mamá sobre el de ejecutiva. En la industria en general ya no hay diferencias de géneros al momento de los ascensos. Incluso hoy se valoriza la diversidad dentro de los grupos de trabajo, y en este aspecto hombres y mujeres se complementan para enriquecer la experiencia laboral. Además, si tenemos en cuenta que hay escasez de talento, no creo que ninguna compañía esté dispuesta a privarse de contar con personas talentosas sólo porque son mujeres.
Si usted dice que hombres y mujeres se complementan, está afirmando que cada uno tiene distintas habilidades...
Por supuesto. Las mujeres trabajamos mejor en equipo. Quizás esto es porque de niñas jugamos a la mamá y a la escuelita, mientras que los hombres son más competitivos, porque crecieron jugando al futbol u otros deportes donde se gana o se pierde.
Por otra parte, las mujeres medimos el éxito en términos de trascendencia, entonces, lo fundamental para una es cómo se siente a sí misma dentro de su equipo de trabajo. En tanto, el hombre lo mide por el poder que tiene o su nivel de riqueza. Estas diferencias hacen que ellos estén más interesados en ser presidentes ejecutivos, en comparación con las mujeres.
Entonces, ¿no hay motivos externos por los que la mayoría de los CEO son hombres?
Se trata de una cuestión cultural. En el ránking de los 100 empresarios de compañías mexicanas más influyentes sólo figuramos dos mujeres. Estamos hablando de firmas familiares que están por la tercera o cuarta generación ¿Acaso no hay hijas o sobrinas que puedan ser CEO de estas corporaciones? Las mujeres existen, pero han sido educadas para no ocupar ese rol dentro de la empresa. Quizás se desempeñan en otras posiciones dentro de la organización o están en la casa, pero han decidido no ser CEO porque desde la cuna han sido criadas así, y prefieren que un hombre tenga este cargo.
Hablábamos de compatibilizar el rol de madre con el de la alta ejecutiva, pero dado que cada día hay mujeres que deciden no tener hijos, ¿cree que en el futuro habrá más mujeres ocupando estas posiciones estratégicas?
Dejar una huella en la vida es parte de lo que al final del día te da la mayor satisfacción, y los hijos son la mayor trascendencia, porque ahí dejamos nuestra sangre y nuestro nombre. El hecho de no tener hijos no facilita el ascenso hacia la posición de CEO. Es más, no creo que un ejecutivo sea completo si no tiene hijos. En definitiva, si no le interesa su trascendencia personal, ¿cómo podría interesarle la trascendencia de la empresa en la cual trabaja?
Las altas ejecutivas que tienen hijos deben enfrentar momentos en los que sus hijos se enojan porque ella viaja y está ausente, pero con el tiempo la comprenden. Para mí es clarísimo que como madres no podemos delegar la formación y educación de nuestros hijos, pero si su cuidado cotidiano. Además, la tecnología a través de los smartphones y los sistema de videoconferencia facilitan muchísimo las comunicaciones para que madres e hijos estén en comunicación siempre a pesar de la distancia.
Usted que tiene más de 30 años de experiencia profesional, ¿qué es lo que más cambió desde sus inicios a hoy respecto al rol de la mujer en la industria tecnológica?
Ahora las mujeres nos sentimos acompañadas y comprendidas. Podemos hablar y somos escuchadas. A medida que crecimos en volumen en las empresas, nos fuimos apoyando unas a otras, y de a poco demostramos que estamos a la altura de las circunstancias para ocupar puestos altos.
Hace 30 años, cuando entrábamos a trabajar firmábamos en México un documento que decía que nuestra renuncia se producía automáticamente cuando nos casábamos. Por supuesto que esto ya no sucede. Y esto tiene que ver con que desde el ámbito familiar se alienta desde hace años a las mujeres para que estudien y se desarrollen profesionalmente.
En una entrevista usted dijo que las mujeres son prejuiciosas con respecto a su propia capacidad para ocupar altos puestos laborales.
Exacto. Muchas veces es la propia mujer la que autolimita. Hay que terminar con ese prejuicio porque nosotras tenemos tantas habilidades y oportunidades para ocupar puestos altos dentro de la industria TI como los hombres.
Ha nombrado mucho a su nieta recién nacida, ¿cómo se imagina que será el mundo laboral cuando ella sea adulta?
Espero que dentro de 20 años ya no tenga sentido hablar del rol de la mujer en la industria tecnológica. De continuar la tendencia actual, esta cuestión ya no debería ameritar una entrevista. Para eso, y como el movimiento cultural comienza en el hogar, hay que trabajar con las familias para que eduquen a sus hijas y las preparen para que estén dispuestas a ser altas ejecutivas