30 septiembre 2014

La convivencia intergeneracional

Por Angélica Pereyra


La convivencia intergeneracional incluye a Tradicionalistas, Baby Boomers, Gen X, Gen Y, Gen Z1, Gen Z2 y Gen Alfa. 
Desde los tradicionalistas, nacidos antes de 1940 que hoy lideran organizaciones como dueños o fundadores, que tienen su visión en el vivir para trabajar, que construyeron la seguridad laboral, y encontraron la satisfacción en el sacrificio del trabajo bien hecho; pasando por las baby boomers, nacidos entre 1940 y 1970 que trabajan para vivir, se preocupan por construir una carrera que los lleve a una posición, un status y una seguridad laboral y financiera; o la generación X nacida entre 1970 y 1982 que incorpora su preocupación por lograr un equilibrio vida-trabajo, construyendo una carrera "portátil" y libre; hasta las más nuevas generaciones como los Millenials o Generación Y, nacida entre 1982 y 1998 que incorporó al trabajo como parte de la vida y no como algo aparte, que tiene como meta el disfrute permanente y donde exigen un sentido en el trabajo; a todos ellos  los podemos encontrar hoy dentro de las empresas. 

Sólo quedan fuera del mercado laboral por ahora, la Generación Z1 (que hoy tienen de 10 a 15 años) y Z2 (con edades entre 3 a 10 años) y la Generación Alfa (nacidos a partir de 2010); todos ellos son niños y adolescentes nativos digitales. Y los últimos, la única generación nacida totalmente en el nuevo milenio.

El desafío del líder es amalgamar esa diversidad para que sus colaboradores puedan (Recursos), sepan (Información + Conocimiento) y quieran (motivación) llevar adelante desafíos laborales planificados.

Para ello se deben dar en el ámbito del poder los recursos, procesos efectivos y estilos adecuados de conducción y liderazgo. En el ámbito del saber, la orientación, aprendizaje y posibilidades de desarrollo. Y en el ámbito del querer, la motivación, compromiso, pertenencia y clima laboral proactivo favorable para alcanzar los resultados deseados.

En este sentido es valiosísimo encontrarle un sentido al trabajo (el para qué lo estamos haciendo), pudiendo disfrutar de un gran clima de trabajo (inteligencia emocional), donde los colaboradores puedan sentirse confiados en la coherencia de lo que están haciendo. Pero lo más importante es que los colaboradores se sientan protagonistas. Que sean los protagonistas.