"Dentro de veinte años muchas personas que hacen pública su vida y sus relaciones en las redes sociales se van a arrepentir", afirmó el consultor Pedro García al diario Sur de Andalucía. Está poniendo a la luz un fenómeno que va creciendo a través de Internet, mediante la proliferación de blogs personales o participación en redes como Facebook, Twitter, Linkedin y similares.
La utilización de este medio, donde se hacen públicos los gustos, las fotos, los vicios y las virtudes de cualquier mortal que se expone al mundo Web es material que ha empezado a ser utilizado por los selectores de personal. Luego de recibir el CV es posible rastrear al postulante a través de los buscadores. Y tal vez allí aparezca en medio de una fiesta, en condiciones poco lúcidas, o despliegue confesiones u opiniones que no mencionaría en una entrevista de empleo.
No hay dos vidas, sino la misma en distintas situaciones, y en este punto no hay cambios. Tampoco hay modificaciones respecto de las personas que se encuentran trabajando dentro de una organización, donde la frontera entre la vida privada y la relación laboral no tiene por qué ser transgredida, aunque puede ser que hubiera quienes no opinen de este modo.
Si la abstinencia de inmiscuirse en la vida privada, sea tanto referido a los empleados como a los postulantes y se colocara, por lo tanto, a ambos en un mismo plano, nadie que seleccione personal debería ponerse a buscar en Internet los antecedentes. Hay ciertas reglas de juego en la búsqueda de personal.
Podría aspirarse a un imposible: la separación deliberada entre la vida privada y la actuación laboral, antes de incorporar a un candidato que hizo pública su intimidad. Pero la tentación es muy grande, se entiende. Requiere un loable esfuerzo ético.
Leído en [LaNacion.com]



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