Los buenos líderes cuentan con una variedad amplia de estilos de liderazgo, pero los que son muy buenos los adaptan todas las veces que sea necesario para mantener la dirección y alcanzar los resultados a los que se comprometieron. - Brindar claridad y mantener el foco en los resultados, que se logra a través de crear una visión, contextualizarla apropiadamente y construir un compromiso en torno de ella. Un estilo de liderazgo directivo hace eso y conoce la importancia de no dejar a las personas libradas a los rumores.
- Ocasionalmente, durante los momentos más difíciles, el líder puede volverse coercitivo; instruye sobre lo que se debe hacer y advierte sobre las consecuencias de no hacerlo.
- Cuando no tienen las respuestas o necesitan más alternativas, los líderes convocan a otros para que los ayuden, para que compartan su experiencia. Emplean así un estilo democrático.
- Con la incertidumbre las personas se angustian y tienen miedo. Un líder que sabe conducir se muestra empático y trabaja los vínculos. Se comporta de manera afiliativa.
- La crisis puede ser una oportunidad; los buenos líderes saben capitalizarlas y, a través de un estilo orientador, transforman las vivencias en aprendizajes.
- En momentos de escasez, mostrar con el ejemplo es clave. Los líderes efectivos saben que deben modelar a través de sus propias conductas; utilizan el estilo marcapautas.
Leído en La Nación [+] info
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada